TECNOLOGÍA: El Sueño De Las Ovejas Eléctricas

Elon Musk Lanza “Neurolink”, El Chip Que Conecta Al Cerebro Humano Con El Ordenador

Uno de los grandes emprendedores del tema de la tecnología que está revolucionando exponencialmente nuestra sociedad, es el sudafricano Elon Musk (quien apenas hace unas semanas y en alianza con la NASA completa el primer vuelo tripulado del cohete Falcon Heavy), se convierte nuevamente en noticia de primera plana al presentar los más recientes avances de su empresa de biotecnología Neurolink, mostrando al mundo el chip Link Vo.9, un dispositivo «wearable» - o vestible, en español - del tamaño de una moneda alimentado por una microbatería recargable, que se implanta en el cráneo y que concederá una mayor potencia cognitiva a sus usuarios.


El ambicioso plan de Neurolink es el de conectar el cerebro a un equipo informático y ya lo está logrando con mucho éxito, pues durante la presentación de Musk se ha probado la factibilidad de esta tecnología con un primer animal intervenido, un cerdito llamado Gertrude.

El caso es que a Gertrude se le ha implantado un chip que ha transferido datos directamente a un ordenador, con lo cual se abre la posibilidad de desarrollar muy pronto un interfaz entre lo biológico y lo sintético, que de ser aplicado a los seres humanos representaría un salto cuántico en la evolución de muchas aspectos de la ciencia, como por ejemplo en la medicina, ya que permitiría emplear sistemas de Inteligencia Artificial para mejorar las características humanas, como crear un dispositivo médico para estudiar enfermedades relacionadas con el cerebro como el alzhéimer o permitir, incluso, que pacientes con enfermedades neurológicas puedan controlar aparatos electrónicos como un teléfono móvil directamente con sus pensamientos.


Otro de los posibles escenarios de este avance tecnológico es la posibilidad de almacenar nuestros recuerdos en la Big Data, o crear entes tecnológicos que puedan almacenar a distancia nuestra memoria.

La idea que todo esto algún día pudiera lograrse influyó en un pasado muy reciente en el nacimiento de la cultura “cyberpunk”, concepto en el cual el escritor de ciencia ficción Phillip K. Dick resulto ser gran visionario pues una de las novelas más importantes de este género sería su novela publicada en 1968 bajo el título de “Sueñan los androides con ovejas eléctricas” la cual resultaría trascendental y reveladora , pues en ella el autor norteamericano imagina un escenario futurista, o más bien una “pesadilla “ tecnológica en donde un cazador profesional se encarga de capturar androides rebeldes de última generación.


La reflexión de esta novela, la cual sería llevada a la pantalla con el título de “Blade Runner” en 1982, es que en un entorno cada más cibernético la delgada línea entre lo humano y lo cibernético se difumina, pues tanto el humano perseguidor como el robot perseguido, tienen cada quien su propia razón y réplica, pero ¿quién es esclavo de quien, el hombre de la máquina o la máquina del hombre?

Por supuesto, los avances tecnológicos siempre han tenido una respuesta ética, y hay que recordar que cuando en 1996 se anunció el nacimiento de “Dolly” la primera oveja clonada (otra oveja famosa por la tecnología aplicada a la ciencia) se desató una fuerte discusión acerca de los alcances de la biotecnología en cuanto al desarrollo de una nueva forma de humanidad, y se hicieron populares los términos “posthumano”, “transhumano” y “postbiológico”, todos ellos relacionados con la cada vez más marcada conversión e interfase entre lo humano y lo tecnológico.


Sin embargo, el tema de la tecnología aplicada al pensamiento humano no es algo nuevo, y en el arte este concepto ha sido motivo de una histórica controversia, y aquí es donde se relaciona con la segunda noticia de la semana pues el pasado viernes y como ya lo comentamos, se cumplieron cien años de la Primera Exposición Mundial Dada realizada en Berlín, Alemania y en aquel entonces el reclamo de la corriente dadaísta lideradas por en aquellos primeros años de la post guerra por Hugo Ball y Tristán Tzara.

El dadaísmo se opone a la idea de una belleza eterna, a las leyes de la lógica y a la inmovilidad del pensamiento, y sembró las semillas del cuestionamiento constante del arte moderno respecto a qué cosa es o no es el arte, la poesía o la belleza que derivó en el surrealismo, una de las corrientes culturales que definió el pasado Siglo XX.


El dadaísmo era provocador, escandaloso, y defendía el caos y la imperfección contra sus valores contrarios y resultaba diametralmente opuesto al movimiento constructivista, cuya obra más célebre fue la propuesta de Vladímir Tatlin para el Monumento a la Tercera Internacional o torre Tatlin de 1919, la cual combinaba una estética de máquina con componentes dinámicos que celebraban la tecnología, como los reflectores y las pantallas de proyección.


En respuesta a esta concepción tecnológica del arte fue expresada por los dadaístas precisamente a las puertas del First Dada Fair de 1920, en un cartel en el que se leía: “El arte ha muerto, Taitlin, larga vida al arte de la máquina”.


Esta idea ha sido también una constante histórica y por ejemplo hay que recordar la frase latina “deux ex machina” cuya traducción actual podría ser “ el dios que baja de la máquina”, y se utilizaba para referirse al uso de un artefacto o grúa que durante la representación de las obras de teatro en Grecia, en cuyo desarrollo un elemento mágico bajaba hasta el escenario para resolver el problema o conflicto que se desarrollaba en la trama, para señalar la influencia de la decisión divina en el entorno humano.


¿Problemas humanos y soluciones tecnológicas “divinas”?, esta combinación no podría tener más actualidad, pues en estos días de la nueva normalidad pandémica estamos viendo como la educación a distancia gracias a la tecnología virtual o electrónica, a través de la pantalla televisiva o las pantallas de los gadgets en los dispositivos inteligentes se ha hecho posible, o por lo menos se intenta en medio del caos, darle continuidad a la educación en todos los niveles de aprendizaje, pero también hemos podido ver que gracias a la tecnología el arte, el espectáculo y el entretenimiento se han podido mantener activos y vigentes, aunque eso sí, muy restringidos por la sana distancia y la prohibición de las reuniones masivas.


A manera de reflexión quiero compartir con ustedes una frase que tiene que ver con la tecnología y esa nueva era en donde tal parece que nosotros los seres humanos estamos en los albores de un tiempo en donde la interfase Neurolink humano-robot ya no es un sueño, sino una inquietante realidad en la cual estamos a punto de transformarnos como humanidad en una “ gran manada de ovejas eléctricas”.

Albert Einstein, el genio tecnológico de mayor trascendencia del siglo XX dijo alguna vez: